La verdad es que el post anterior lo escribí justo llegando a casa, despues de haber ocurrido el terremoto y como no me gusta ver noticias, desconocía totalmente las dimensiones de lo que paso en Haití, además de que no hacía ni una hora del evento por lo que realmente no se sabia nada.
Aunque el post no se refiere a la catastrofe en sí, más bien a la forma de ser de nosotros los Dominicanos, se que puede parecer un poco insensible más en estos días cuando hemos recibido por todos los medios posibles, una avalancha de imagenes desgarradoras de lo sucedido en Haití y la verdad es que la situación no es para hacerle ningún regueton. El escenario no puede ser más triste por la alarmante cantidad de víctimas y más incierto para los sobrevivientes.
No somos nadie para cuestionar el por que suceden este tipo de cosas, papa Dios obra de maneras misteriosas y aunque se que en este momento es imposible entenderlo, tengo fe en que dentro de mucho tiempo todo obrará para bien.
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